boogaloo y salsa1933–1977

Los orígenes de la salsa: una palabra, una revista y Jerry Masucci

La palabra salsa se usó durante cuarenta años antes de convertirse en el nombre de una música. Max Salazar sigue su rastro de disco en disco y de anuncio en anuncio. Y detrás de su triunfo pone a un hombre: Jerry Masucci, el abogado que levantó Fania.

Equipo mambero.es · 7 min de lectura · actualizado el

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datos clave
  • En 1933 Ignacio Piñeiro compuso «Échale Salsita», una queja contra la comida sosa.
  • En 1962 Jimmy Sabater usó «salsa» para hablar de música en «Salsa y Bembé», con el Joe Cuba Sextet.
  • En la película «Our Latin Thing» (1972) no se dice la palabra salsa ni una vez.
  • La revista «Latin New York» empezó a repetir la palabra en 1973.
  • Masucci y Johnny Pacheco fundaron Fania con 5.000 dólares.
  • En 1977 Masucci era dueño de once sellos, entre ellos Fania, Vaya, Tico y Alegre.

Una palabra que venía de la cocina

Salazar empieza en 1933, con el cubano Ignacio Piñeiro y su «Échale Salsita». Se lo contó en 1974 Alfredo Valdés padre, que viajaba con el Septeto Nacional. Iban en tren hacia la Feria Mundial de Chicago y ensayaron por el camino el tema nuevo de Piñeiro. Era una protesta contra la comida sin sabor, que se le ocurrió tras probar platos sin especias cubanas.

A finales de los años treinta, en el Spanish HarlemEl BarrioEast Harlem, en Manhattan, entre las calles 96 y 125: el barrio de los puertorriqueños de Nueva York desde 1919 y la cuna de su música latina.ver más en el glosario →, los bailadores animaban las rumbas y las guarachas con gritos de cocina: que le echaran picante, que lo calentaran, que lo menearan. Lo recordaba Gabriel Oller, dueño del Tatay's Spanish Music Center, en la calle 110. La idea de la música como algo que se sazona ya estaba ahí.

De Joe Cuba a Cal Tjader

Después la palabra se durmió casi treinta años. Para Salazar despierta en 1962, en el LP «Steppin' Out» del Joe Cuba Sextet. En «Salsa y Bembé», un tema de Jimmy Sabater, Cheo Feliciano le pide a su pareja que le ponga salsa al baile. Sabater explicaba que hablaba de música, no de comida.

AñoQuiénQué pasó
1933Ignacio Piñeiro«Échale Salsita», contra la comida sosa.
1962Joe Cuba Sextet«Salsa y Bembé», de Sabater: salsa ya quiere decir música.
1963Charlie PalmieriEl LP «Salsa Na' Ma'», en Alegre, con Willie Torres en el coro.
1964Cal Tjader«Soul Sauce»: los gritos de Willie Bobo dan nombre al disco.
1965Eddie Palmieri«Azúcar», otra palabra de cocina que no salió de Nueva York.
1972Julián LlanoCanta «Traigo Salsa» en un LP de Mericana.

El caso de Cal Tjader es el más curioso. En noviembre de 1964 grabó una versión larga de «Guachi Guaro». El productor Creed Taylor propuso acortarla y cambiarle el título, y los gritos de Willie Bobo pidiendo sabor y salsa dieron nombre al disco: «Soul Sauce». Vendió 150.000 copias. Sus fans mexicano-estadounidenses de San Francisco empezaron a usar la palabra, y de ahí pasó a Los Ángeles, al resto de California y, por la radio, hacia el este.

Las fuentes no se ponen de acuerdo en el primer uso. Salazar da 1933 y 1962. El periodista David Medina, en un artículo de 1976, situaba el primero documentado en 1963, con el disco de Charlie Palmieri.

La película, la revista y el disco

El 26 de agosto de 1971 se filmó en el club Cheetah un concierto con baile de los artistas de FaniaFaniaEl sello de Jerry Masucci y Johnny Pacheco, fundado en 1964, que convirtió la música latina de Nueva York en la salsa de los setenta y la llevó al mundo con sus All-Stars.ver más en el glosario →. De ahí salió la película «Our Latin Thing», estrenada el 19 de julio de 1972. Tuvo buenas críticas en el «Daily News» y el «New York Times». Pero ni en la película ni en las críticas aparece la palabra salsa.

Aun así, Salazar sitúa ahí la detonación. En la primera escena un chico patea una lata y suena el sintetizador de Luis Cruz Jr. en «Cocinando Suave», de Ray Barretto. Según él, al público se le ponía la carne de gallina.

La palabra la fijó una revista. En enero de 1973 Izzy Sanabria recuperó la cabecera «Latin New York», y en sus páginas la salsa aparece cada vez más.

  • Abril de 1973: anuncio de «Guapa Salsa», de Roberto Angleró.
  • Septiembre de 1973: el Cheetah se anuncia como la casa de la salsa.
  • Noviembre de 1973: un programa de televisión de salsa en el canal 41, y el de radio de Pólito Vega se anuncia como «100% Salsa».
  • Marzo de 1974: Fania publica «Salsa», de Larry Harlow. A partir de ahí, casi todo lo afrocubano y excitante se etiqueta como salsa.
  • Junio de 1976: la revista «Billboard» dedica un suplemento de 24 páginas a la «Salsa Explosion».

Con la etiqueta volvió el público anglosajón, que según Salazar se había ido cuando el chachacháChachacháEl ritmo más lento y marcado que creó Enrique Jorrín con la Orquesta América a principios de los cincuenta y que a mediados de esa década le quitó la pista al mambo.ir al glosario → relevó al mambo en 1956. Su conclusión es doble. Sabater acuñó la palabra con el sentido de música latina rápida, pero no entró en el uso popular hasta que «Latin New York» la repitió y las Fania All Stars la llevaron fuera de Nueva York.

Jerry Masucci, el abogado de Fania

Gennaro Masucci nació en Brooklyn el 7 de octubre de 1934. Dejó el instituto y sacó el diploma en la Marina, destinado en Guantánamo. Allí se enamoró de la música cubana y aprendió español. Estudió empresariales en México, fue policía en Nueva York y se licenció en Derecho.

Dos jóvenes con traje oscuro posando espalda con espalda y señalándose con el pulgar
Willie Colón y Héctor Lavoe en una foto promocional de Fania Records, 1969. Foto: Fania Records · Dominio público

A finales de 1962 conoció en su bufete a Johnny Pacheco, entonces la mayor atracción latina de la ciudad. Fundaron Fania con 5.000 dólares. Los primeros discos de Pacheco pagaron las grabaciones de Larry Harlow, Ralph Robles, Bobby Valentín, Willie Colón y Ray Barretto. En 1967 «Acid», de Barretto, fue de los discos más vendidos.

Hubo un episodio que le marcó. Masucci pagaba con anuncios la imprenta de la primera revista «Latin New York». En la entrega de sus premios a lo mejor de 1967, Barretto y Eddie Palmieri iban a ganar, pero no se premió a ninguno: quien tocaba en directo en la gala amenazó con retirarse si no ganaba otro. Masucci retiró su apoyo, la revista cerró y él se juró no volver a depender de nadie.

Cómo dominó el mercado

En 1973 pagaba portadas y artículos de la nueva «Latin New York». Firmó contratos de cinco años con sesenta músicos. Compró tiempo de radio en Nueva York, Los Ángeles, Filadelfia y San Juan. Pagó giras, sesiones y arreglos y compró unos estudios de grabación. Su lema, según Salazar, era que la fama cuesta dinero.

En 1976 Fania tenía cerca del 70 % de un mercado de unos ocho millones de dólares al año. Masucci producía 75 horas semanales de programas de salsa para cinco emisoras en español. En 1977 era dueño de once sellos: Fania, Vaya, Cotique, Tico, Alegre, Mardi Gras, Sonido, Éxitos, International, Bronco y Karen.

También rescató a Tito Puente. En 1976 la orquesta de Puente llevaba dos años sin grabar y había perdido público. Masucci pagó 15.000 dólares para que tocara en el «Dinah Shore Show», en emisión nacional, el 30 de julio de 1976. Fue el principio del regreso de Puente a lo más alto.

Masucci murió en Buenos Aires el 21 de diciembre de 1997, de un aneurisma. En su despedida cantó Celia Cruz. En los setenta se le criticó mucho. Para Salazar, su único pecado fue ser un empresario con olfato para el dinero.

Una música hecha en Nueva York

Salazar insiste en un matiz. Hacia 1970, cuando se acabó el boogalooBoogalooLa mezcla de soul y R&B con ritmos latinos que hicieron los jóvenes de Nueva York entre 1966 y 1969, con Joe Cuba, Pete Rodríguez o Joe Bataan, justo antes de la salsa.ver más en el glosario →, Pacheco, Harlow y Barretto crearon una versión moderna del son cubanoSon cubanoLa música de origen campesino del oriente de Cuba, con tres, bongó y maracas, que llegó a La Habana en los años veinte.ver más en el glosario →. Se la llamaba música cubana, pero para él era música latina hecha en Nueva York por neoyorquinos. En 1976 el periodista Rudy García recogía las dos lecturas de la época: para unos, la salsa era la voz de los jóvenes puertorriqueños de la ciudad; para otros, un invento de marketing de las discográficas.

Para quien baila on2On2La salsa en línea en la que el paso que cambia de dirección, el break, cae en los tiempos 2 y 6 del compás, con la conga y la campana.ver más en el glosario → la historia tiene una lectura sencilla. El nombre llegó tarde y por el camino del negocio. La música que había debajo seguía siendo la que se bailaba desde el PalladiumPalladiumLa sala de baile de Broadway con la calle 53, en Nueva York, que entre 1948 y 1966 fue la casa del mambo, con las orquestas de Machito, Tito Puente y Tito Rodríguez.ver más en el glosario →.