el palladium1942–1966

El Palladium por dentro: cómo era una noche en la casa del mambo

Del Palladium se ha contado mucho, pero Max Salazar fue a los papeles y habló con quienes estuvieron allí. Su capítulo cuenta qué había antes del mambo, cuánto costaba entrar, qué pasaba un miércoles y cómo fue la redada que lo hundió. Aquí está lo que su libro añade a la historia que ya conoces.

Equipo mambero.es · 9 min de lectura · actualizado el

Capítulo 6 de 19ver todos
datos clave
  • Ocupaba el segundo piso del número 1692 de Broadway, junto a la calle 53.
  • En 1942 el local era una academia de «taxi dance», la Dreamland Dancing Academy.
  • Por 1,25 dólares había dos orquestas, clase gratis, espectáculo y concurso.
  • Los Mambo Aces, Joe Centeno y Aníbal Vásquez, fueron la primera pareja que actuó allí.
  • La redada del 8 de abril de 1961 acabó con 25 detenidos y con su licencia de alcohol.
  • Cerró el 1 de mayo de 1966; el último tema que se bailó fue «Pare Cochero».

Antes del mambo: una academia de diez centavos

El PalladiumPalladiumLa sala de baile de Broadway con la calle 53, en Nueva York, que entre 1948 y 1966 fue la casa del mambo, con las orquestas de Machito, Tito Puente y Tito Rodríguez.ver más en el glosario → ocupaba el segundo piso del número 1692 de Broadway, junto a la esquina de la calle 53. Antes de ser la casa del mambo fue uno de los quince salones de «taxi dance» que había en Nueva York. En ellos, las bailarinas de la casa cobraban un boleto de diez centavos por baile.

El 23 de enero de 1942 ese piso pasó a llamarse Dreamland Dancing Academy. Salazar consultó los papeles: tres salas más otra sin uso, cuarenta mesas por sala, dos aseos y una barra de unos seis metros. En junio de 1944 le retiraron la licencia de alcohol tras detener a dos bailarinas acusadas de prostitución.

En enero de 1946 se registró la sociedad Palladium Ballroom, Inc., y la licencia del Palladium se aprobó el 17 de abril de 1947. En los papeles no aparecía Tommy Morton, pero era él quien mandaba allí.

Las fechas de apertura cambian según la fuente. En nuestra historia del mambo, siguiendo a otros autores, la sala abre en marzo de 1946. Salazar da la sociedad en 1946 y la licencia en 1947, y en otro capítulo de su libro habla de 1949. Lo que no cambia es la secuencia: academia de taxi dance, sala que no se llena y matiné latina que lo cambia todo.

La primera matiné latina

Morton contrató a Machito porque su orquesta lo tocaba todo: swing, baladas, rumbas y foxtrots. Aun así, el salón perdía frente al Roseland y el Arcadia. Machito y Bauzá le propusieron una única matiné de domingo, de dos de la tarde a nueve de la noche, y contrataron a Federico Pagani para promoverla.

Tocaron seis orquestas. Según Salazar, la de Noro Morales se llevó la tarde con rumbas como «Serenata Rítmica» y «Tea for Two». Siguieron José Curbelo, una orquesta de merengue, Marcelino Guerra y un grupo improvisado, y cerró Machito. Bauzá, al llegar, vio desde una manzana de distancia a cientos de personas y coches de policía y creyó que había un disturbio. La policía solo estaba ordenando la cola.

El Palladium ganó esa tarde más que en todo el tiempo desde que tenía licencia. La matiné se repitió cada semana y el público creció cada domingo.

Licencias, atracos y reformas

Una semana antes de que le concedieran la licencia de alcohol, cuatro hombres asaltaron la taquilla y uno golpeó a Morton en la cabeza con un revólver. Lo contó el New York Times. Aun así, la licencia llegó enseguida.

En julio de 1949 las autoridades avisaron a Morton por una denuncia contra dos encargados. Hubo licencia nueva en enero de 1950, el salón cerró por reformas y reabrió el viernes 17 de marzo de 1950 con las orquestas de Julio Andino y Tito Puente. En septiembre la sociedad pasó a llamarse Morton Ballroom: Morton quería que el éxito llevara su nombre.

Salazar no se lo concede. Para él, el Palladium no fue leyenda por su dueño ni por el local, sino por las orquestas de Machito, Tito Puente y Tito Rodríguez. Esas tres, escribe, habrían llenado hasta un solar.

Una noche en el Palladium

Por 1,25 dólares, o 75 centavos si llegabas antes de las diez, tenías dos orquestas, clase de baile gratis, un espectáculo y un concurso. Para muchos era su casa fuera de casa, la vía de escape del fin de semana.

Machito y Graciela cantando juntos ante un micrófono, ella con claves en las manos
Machito y su hermana Graciela en 1947, en el Glen Island Casino de Nueva York. Eran la orquesta de la casa en el Palladium; de la sala misma no hay fotos con licencia libre. Foto de William P. Gottlieb. Foto: William P. Gottlieb (Colección Gottlieb, Biblioteca del Congreso) · Dominio público

La taquilla estaba a pocos pasos de la acera. Desde allí se subían 25 escalones hasta el portero que recogía las entradas. Encima de la puerta había un montaje de fotos de músicos y bailarines.

A mediados de los cincuenta, el gran reclamo eran los miércoles. Primero, clase gratuita de mambo y chachacháChachacháEl ritmo más lento y marcado que creó Enrique Jorrín con la Orquesta América a principios de los cincuenta y que a mediados de esa década le quitó la pista al mambo.ir al glosario → con el profesor Killer Joe Piro. A las once de la noche, concurso de aficionados con premio en metálico. Después, el espectáculo de los profesionales.

Los bailarines de los miércoles

La primera pareja que actuó en el Palladium fueron los Mambo Aces, Joe Centeno y Aníbal Vásquez, que además salían de gira con las orquestas. En los espectáculos de los miércoles Salazar cita, entre otros, a estos bailarines:

Augie y Margo, Byron y Tyber, Joe Lustig, Mike y Elita Terrace, Louie Máquina, Cuban Pete, Millie Donay, Carmen Cruz, Marilyn Winters, Cookie, Ralph Lew y Ernie Ensley.

Algunos bailarines llegaron a dar nombre a canciones. Entre los éxitos de Tito Rodríguez en 1951 están «Tony and Lucille Mambo» y «Joe Lustig Mambo». Pocas cosas dicen tanto de la relación entre la orquesta y la pista.

También había concursos menos serios, muy de la época: de comer tartas, de piernas bonitas y otros por el estilo, que a Tito Rodríguez le encantaba juzgar.

Noches que se recordaron

  • Una batalla de timbalesTimbalesDos tambores metálicos sobre un soporte, con cencerros y platillo, que se tocan con baquetas.ver más en el glosario → entre Tito Puente y Willie Bobo.
  • Alfredito Levy a los timbales, con una versión de diez minutos de su «Chop Suey Mambo».
  • Un cumpleaños de Puente en el que Noro Morales tocó «Serenata Rítmica» y las improvisaciones de Puente al vibráfonoVibráfonoInstrumento de láminas metálicas con resonadores que suena como un xilófono con eco.ver más en el glosario → acabaron convertidas en «Philadelphia Mambo».
  • Una noche de 1957 en que un timbalero desconocido del Bronx, Orlando Marín, hizo una prueba con su banda, con Joe Quijano de cantante y Eddie Palmieri al piano.
  • Esa misma noche, la orquesta de Moncho Lena presentó a Mon Rivera, que cantaba y además tocaba el piano y el resto de instrumentos de la banda.
  • Al año siguiente, la charangaCharangaLa orquesta cubana de flauta, violines, piano, bajo y percusión, heredera de la orquesta típica del danzón.ver más en el glosario → de José Fajardo, con el trompetista Chocolate Armenteros, agotó las entradas de la víspera de Acción de Gracias.
  • Dizzy Gillespie, que tocaba en Birdland, subió en un descanso al escenario e improvisó sobre «Mambo Birdland» con la orquesta de Puente.
Dizzy Gillespie con boina, gafas de pasta y perilla, sonriente con su trompeta
Retrato de Dizzy Gillespie, Nueva York, hacia mayo de 1947. Foto de William P. Gottlieb. Foto: William P. Gottlieb · Dominio público

Los músicos de jazz bajaban a escuchar

Birdland estaba a una manzana. En marzo de 1953 el bajista Al McKibbon, del quinteto de George Shearing, llevó al vibrafonista Cal Tjader al Palladium. Entraron por la calle 53 y se quedaron escuchando apoyados en la pared. Tjader no daba crédito: solistas haciendo jazz sobre el montunoMontunoDos cosas: la parte de la canción en la que el coro repite una frase y el cantante improvisa encima, y la figura repetitiva que toca el piano.ver más en el glosario →, y Puente tocando el vibráfono en un mambo.

Volvieron la semana siguiente con Shearing y se fotografiaron con Puente. Ese mismo mes Tjader grabó «Mambo with Tjader», y en 1955 Shearing sacó «The Shearing Spell». Stan Kenton y Woody Herman también iban muchas noches a escuchar mambos.

Entre el público famoso, Salazar cita a Marlon Brando, Kim Novak, Sammy Davis Jr., Henry Fonda, Lena Horne, Shelley Winters o el boxeador Ezzard Charles.

Un crisol, y cómo lo contaba la prensa

La tesis de Salazar es que el mambo del Palladium consiguió lo que no habían logrado siglos de reformadores sociales: juntar en la misma pista a gente de todas las razas y religiones. Habla de blancos, afroamericanos, latinos y asiáticos en un clima de confianza, y de muchas parejas mixtas que se formaron allí.

Su punto de partida es Cuba. Allí los salones estaban separados por razas por una ley no escrita, y los cubanos blancos no iban a los bailes de negros aunque les gustara su música. Hacia 1940 las orquestas de Arcaño y de Arsenio Rodríguez empezaron a romperBreakEl paso en el que el pie que avanza (o retrocede) se para y el cuerpo cambia de dirección.ver más en el glosario → esa barrera. Para Salazar, en Nueva York el Palladium la rompió del todo.

La prensa de la época lo miraba con otros ojos. En mayo de 1951 el Daily News hablaba de una «locura de jungla» desatada en Broadway. En 1953 Ebony describía a los bailarines del Palladium como los más desinhibidos al norte de La Habana. Hoy esas palabras se leen como lo que eran: una mirada que convertía en exótica a una música y a un público que no entendía.

Hacia 1954 el Palladium era conocido en todo el mundo. En 1959, cuando el mambo tocó techo, lo grababan hasta músicos que no eran latinos, de Les Baxter a Woody Herman.

La redada y el cierre

La noche del 8 de abril de 1961, con 800 personas en la sala y el cantante cubano Rolando Laserie en el escenario, alguien anunció por los altavoces, en español y en inglés, que era una redada. Se apagaron las luces y se oyó caer al suelo objetos de metal.

La policía dijo haber encontrado navajas, marihuana, heroína y pistolas. Hubo 25 detenidos y 15 procesados. Max Hyman, entonces al frente de la sala, defendió que regentaba un local respetable, pero recibió tres citaciones.

En septiembre de 1961 el Palladium perdió la licencia de alcohol. Siguió abierto cinco años más con grandes orquestas, perdiendo dinero a montones. La última noche fue el 1 de mayo de 1966, con Ricardo Ray, Eddie Palmieri y la Orquesta Broadway. El último tema que se bailó fue «Pare Cochero», de la Broadway.

Según el trompetista Jimmy Frisaura, el público del Palladium de los sesenta tenía mejores trabajos que el de los cincuenta y siguió apoyando a sus orquestas. Por eso el boogalooBoogalooLa mezcla de soul y R&B con ritmos latinos que hicieron los jóvenes de Nueva York entre 1966 y 1969, con Joe Cuba, Pete Rodríguez o Joe Bataan, justo antes de la salsa.ver más en el glosario → hizo daño a muchas bandas, pero no a Puente, Machito ni Tito Rodríguez. El golpe final llegó en los setenta, cuando se permitió doblar y triplicar los alquileres y cerraron los grandes salones que quedaban.

Cincuenta años después

En mayo de 2000 Salazar viajó a Los Ángeles, al segundo Salsa Congress de Albert Torres: cuatro días de exhibiciones con unos dos mil bailarines de todo el mundo. En el vestíbulo del hotel, las cámaras entrevistaban a tres bailarines del Palladium: Pedro «Cuban Pete» Aguilar, Freddie Ríos y Mike Ramos.

Llevaban medio siglo actuando por todo el país y por fin recibían reconocimiento. Salazar lo cuenta como uno de los grandes momentos de su vida.

Es una imagen que resume bien la historia del on2On2La salsa en línea en la que el paso que cambia de dirección, el break, cae en los tiempos 2 y 6 del compás, con la conga y la campana.ver más en el glosario →. Los bailarines que aprendieron en una pista de Broadway, entre concursos de los miércoles y orquestas en directo, acabaron como invitados de honor del circuito de congresosCongreso de salsaEvento de varios días con clases, espectáculos y fiestas que reúne a bailarines de todo el mundo.ver más en el glosario → donde hoy se baila su estilo en medio mundo.