Federico Pagani: el promotor que abrió el Palladium a la música latina
Federico Pagani nunca fue una estrella, pero sin él la música latina de Nueva York habría tenido muchos menos sitios donde sonar. Empezó cargando atriles para una orquesta y acabó llenando salones con concursos estrafalarios. La matiné del domingo que organizó en el Palladium cambió la historia del mambo.
Equipo mambero.es · 9 min de lectura · actualizado el
Capítulo 5 de 19ver todos
- Nació en San Juan de Puerto Rico el 12 de enero de 1907 y llegó a Nueva York en septiembre de 1925.
- En 1935 empezó como chico para todo de la orquesta de Augusto Coen, por cincuenta centavos la noche.
- En 1940 dejó de tocar y se dedicó a promover bailes y espectáculos latinos.
- Organizó con Machito y Mario Bauzá la primera matiné latina del Palladium, el «Blen Blen Blen Club».
- Fue el promotor del Palladium hasta junio de 1956.
- Murió de Parkinson el 21 de diciembre de 1987.
De San Juan a la cocina del Waldorf-Astoria
Arsenio Pagani-Santiago nació en San Juan el 12 de enero de 1907. Antes de cumplir los veinte ya había sido aprendiz de imprenta, carpintero y barbero. En septiembre de 1925 emigró a Nueva York y se instaló en casa de un amigo de la familia, en la calle 99 con la Tercera Avenida.
Su primer trabajo fue de mozo de cocina en el hotel Waldorf-Astoria, por 25 dólares cada dos semanas. Después pasó a una fábrica de cuerdas en Brooklyn y fue a la escuela nocturna para aprender inglés. Nunca lo dominó del todo: hablaba con mucho acento y acababa pasándose al español.
Era un hombre menudo, de 1,68 metros y unos 54 kilos. En el ambiente le llamaban «El Gran Federico», y muchos le consideran el padre de la promoción de bailes latinos en Nueva York.
Según contaba, cuando llegó solo había en la ciudad una banda latina: la del trompetista cubano Vicente Sigler, que tocaba danzonesDanzónEl baile de salón cubano nacido en Matanzas en 1879.ver más en el glosario → y pasodobles en los bailes de los hoteles del centro.
El Barrio que encontró
En los años veinte, la Quinta Avenida entre las calles 110 y 116 era una zona acomodada de profesionales judíos. En la esquina de la 110 estaba el Park Palace, un salón de banquetes para bodas y fiestas. A la vuelta, la tienda de música de Gabriel Oller. Entre los dos, un cine que en 1931 pasó a ser el Teatro San José, con películas en español y artistas del barrio.
A medida que los vecinos judíos se marchaban, llegaban puertorriqueños y cubanos. Hacia 1935 East HarlemEl BarrioEast Harlem, en Manhattan, entre las calles 96 y 125: el barrio de los puertorriqueños de Nueva York desde 1919 y la cuna de su música latina.ver más en el glosario → ya era mayoritariamente puertorriqueño. Salazar insiste en que no hubo conflicto: hubo judíos que aprendieron español y que se casaron con puertorriqueños.
La dueña del Park Palace, Anna Hersh, alquilaba el salón los sábados por la noche para bailes latinos. Los hombres pagaban 35 centavos y las mujeres entraban gratis. Tocaba una sola orquesta, con descansos de diez minutos, y cada músico cobraba ocho dólares.
Para Salazar, la industria musical latina de Nueva York arrancó en 1930. Ese año los puertorriqueños, hartos de la falta de vivienda y de no tener voz en el gobierno de la ciudad, organizaron bailes en el Golden Casino y el Park Palace para fundar una asociación que los defendiera. Aquellos bailes demostraron que había público.
Aprender el oficio cargando atriles
En 1935 Pagani entró como «band boy» en la orquesta del trompetista puertorriqueño Augusto Coen: chico para todo por cincuenta centavos la noche. Cuidaba y transportaba las partituras y montaba y recogía los atriles.
Lo importante era lo que oía. Escuchaba a Coen negociar con los dueños de los clubes, leía los contratos que le daba para archivar en el sindicato y preguntaba sin parar. El pianista de la orquesta, Noro Morales, le enseñó lo básicoPaso básicoEl paso del que salen todos los demás: tres pasos adelante y tres atrás en dos compases.ver más en el glosario → de las claves y el bongóBongóDos tambores pequeños unidos que se tocan entre las rodillas.ver más en el glosario →.
Al año siguiente se afilió al sindicato de músicos, el Local 802, y formó su propia banda, Los Happy Boys. Se hicieron populares por sus «batallas» con las orquestas de Alberto Socarrás y del propio Coen. En 1938 dejó los Happy Boys en manos de un timbalero cubano y formó La Guerrilla, con Moncho Usera de director y Joe Loco al piano. Él tocaba claves y bongó.
Promotor en tiempos de guerra
En 1940 dejó de tocar para promover música latina en cualquier sitio que tuviera una sala grande y una tarima. El asma le libró del ejército. No lo tenía fácil: el diario La Prensa no le publicaba anuncios, no había programas de radio de música latina y todo el mundo repetía que no había mercado.
Pagani empezó por los teatros. Durante tres años llenó siempre el Triboro Theater, en la calle 125, con figuras como los mexicanos Jorge Negrete y Toña La Negra o los puertorriqueños Daniel Santos, Bobby Capó y Myrta Silva. En sus funciones tocaban Machito, Noro Morales, Alberto Iznaga o Alberto Socarrás.
Los músicos notaban la diferencia. El cantante cubano Marcelino Guerra, recién llegado en 1943, contaba que Pagani le había dado diez dólares por su primer baile en Nueva York. En Cuba, por su último baile, había cobrado 1,25 dólares por seis horas.
Entre teatro y teatro organizaba bailes en el Park Palace, el Golden Casino, el Hunts Point Palace y el Odd Fellows Temple. Para llenarlos se inventaba concursos de lo más estrafalarios.
- Un concurso de zoot suits, los trajes de hombreras anchas y pantalón estrecho en el tobillo: más de 500 participantes y 25 dólares para el más extravagante.
- El «Baile de los Cocos Pelaos», en 1943, al que la mitad de los hombres fue con la cabeza rapada.
- Un baile anunciado con Joe Louis, el campeón de los pesos pesados, que agotó las entradas en una semana. En el escenario Pagani presentó a un tal José Luis, y el salón se partió de risa.
Nadie se enfadó por la broma. Esa noche los bailarines estaban pendientes de otra cosa: la batalla entre los Afro-Cubans de Machito y La Siboney de Alberto Iznaga.
Hacia 1944, quizá por sus llenos, La Prensa empezó a aceptar sus anuncios. Uno mostraba a Xavier Cugat y Noro Morales con guantes de boxeo, disputándose el título de «Rey de la Rumba». A mediados de la década ya tenía competencia: Catalino Rolón, Art «Pancho» Raymond y Gabriel Oller también promovían bailes, y Machito y Bauzá organizaban los suyos.
La matiné que abrió el Palladium
El paso decisivo lo dio en Broadway con la calle 53. Allí había un salón de «diez centavos el baile», los Alma Dance Studios, que su encargado, Tommy Morton, no conseguía llenar. Machito y Mario Bauzá tocaban en él y le propusieron probar una matiné latina los domingos. Para organizarla contrataron a Pagani.
Pagani llamó a la matiné «Blen Blen Blen Club» y repartió propaganda en las paradas de metro y autobús de Harlem. Aquel domingo había cientos de personas en la puerta y coches de policía ordenando la cola. El salón ganó en una tarde más que en todo el tiempo anterior. Lo contamos con detalle en el capítulo siguiente.
Las fechas no cuadran del todo. El capítulo de Salazar sobre Pagani dice que Bauzá le consiguió el puesto en 1948 y que el salón se convirtió en el PalladiumPalladiumLa sala de baile de Broadway con la calle 53, en Nueva York, que entre 1948 y 1966 fue la casa del mambo, con las orquestas de Machito, Tito Puente y Tito Rodríguez.ver más en el glosario → en 1949. El capítulo sobre el Palladium sitúa la licencia en 1947 y la matiné poco después. Lo seguro es el orden: primero la matiné de Pagani, después el mambo.
En 1948 hizo otra jugada importante. Fue a ver a la orquesta de Pupi Campo y se fijó en su batería, un tal Tito Puente, que ensayaba una melodía todavía sin nombre. Le ofreció una matiné de domingo con un grupo improvisado que anunció como los Picadilly Boys. Así empezó la orquesta de Puente.
Después del Palladium
En junio de 1956 Catalino Rolón le sustituyó como promotor del Palladium y Pagani pasó a representar a estrellas latinas internacionales. Con el mambo en su apogeo intentó traer a Nueva York a Arcaño y sus Maravillas, la orquesta cubana donde, según Salazar, los hermanos Cachao y Orestes López crearon el mambo en 1938. No lo consiguió por problemas de dinero.
Siguió promoviendo en el Tropicana Club del Bronx, volvió un tiempo al Palladium en 1958 y luego pasó por el Embassy Ballroom, el Colgate Gardens, el Bronx Casino y el Caravana Club, donde empezó la fiebre de la pachangaPachangaEl ritmo de charanga, alegre y con saltitos, que hizo furor en Nueva York hacia 1960 y 1961.ver más en el glosario →. Sus dos bailes más grandes fueron ese mismo año.
| Fecha | Dónde | Quién tocaba | Público |
|---|---|---|---|
| Domingo de Resurrección de 1958 | Manhattan Center | Pérez Prado, Tito Puente y César Concepción | Más de 4.000 personas |
| Memorial Day de 1958 | Saint Nicholas Arena | Xavier Cugat, Machito, Marcelino Guerra y Miguelito Valdés | Casi 5.000 bailarines |
En una entrevista de 1974 repasó todos los ritmos de moda que había visto desde 1925: la congaCongaEl tambor alto de una sola membrana que se toca con las manos.ver más en el glosario →, la rumba, el mambo de Pérez Prado, el chachacháChachacháEl ritmo más lento y marcado que creó Enrique Jorrín con la Orquesta América a principios de los cincuenta y que a mediados de esa década le quitó la pista al mambo.ir al glosario → y la pachanga, que atribuía a Charlie Palmieri y Johnny Pacheco. Su conclusión era sencilla: en el baile latino de Nueva York siempre mandaron los ritmos cubanos.
Homenajes y despedida
Hasta finales de los setenta Pagani dio trabajo a músicos y mantuvo a flote muchos locales. Cuando un teatro o un salón iba mal, el dueño le llamaba para una «transfusión». Pero cuando el mal tiempo le impedía pagar, los mismos a los que había ayudado le ponían verde.
En 1968, en un homenaje del Nueva York hispano en el Hotel Americana, el editor de la revista Latin New York le entregó una placa. El último fue el 27 de mayo de 1977 en el Roseland: más de mil personas bailaron con doce orquestas, entre ellas las de Tito Puente, Eddie Palmieri, Machito, Charlie Palmieri y la Orquesta Broadway. Puente dijo entonces al New York Times que nadie había hecho más por esta música en los cuarenta, cuando las minorías no podían organizar sus bailes en el centro.
Estuvo casado con Carmen más de cincuenta años y tuvieron tres hijos. Uno de ellos, Papi, fue timbalero de Tito Rodríguez y profesor de percusión de músicos como Frankie Colón. Federico Pagani murió de Parkinson el 21 de diciembre de 1987 y está enterrado en Astoria, en Queens.
Para quien baila hoy, Pagani es un buen recordatorio. El mambo del Palladium no llegó a Broadway solo por la música: hizo falta alguien que convenciera al dueño de la sala y llenara la pista con lo que hiciera falta, de un concurso de trajes a una broma con un boxeador. Cada social que alguien organiza con ganas tiene algo de aquello.