El Corso: el club de baile que heredó el Palladium
Cuando el Palladium cerró en 1966, los bailadores de mambo necesitaban otro sitio. Primero fue el Chez José y después el Corso, un antiguo restaurante alemán de la calle 86 Este. Max Salazar, que escribía sus anuncios, vivió allí algunas de sus mejores noches.
Equipo mambero.es · 5 min de lectura · actualizado el
Capítulo 17 de 19ver todos
- El Palladium Ballroom cerró el 1 de mayo de 1966.
- Su primer relevo fue el Chez José, en el hotel Park Plaza, entre 1965 y 1970.
- El Corso estaba en el 205 East 86th Street, junto a la Tercera Avenida.
- La primera noche latina la organizó el cantante Pete Bonet, con la orquesta de Ray Barretto.
- Los miércoles había exhibiciones de bailarines con los pasos de moda.
- Salazar sitúa sus momentos históricos entre 1969 y 1985.
Después del Palladium: el Chez José
El 1 de mayo de 1966 cerró el Palladium BallroomPalladiumLa sala de baile de Broadway con la calle 53, en Nueva York, que entre 1948 y 1966 fue la casa del mambo, con las orquestas de Machito, Tito Puente y Tito Rodríguez.ver más en el glosario →, la meca de los bailadores de mambo de Nueva York. Para entonces ya funcionaba su relevo. El Chez José estaba en el sótano del hotel Park Plaza, en el 50 West 77th Street, entre Central Park West y Columbus.
Era un club elegante, con puertas negras dobles y una escalera que bajaba al sótano. Abrió un viernes de mediados de 1965 con la orquesta de Larry Harlow. No tenía publicidad ni marquesina: nadie sabía quién tocaba hasta que entraba. Aun así se llenaba.
Entre 1965 y 1970 pasaron por allí las mejores orquestas de salsa, charangaCharangaLa orquesta cubana de flauta, violines, piano, bajo y percusión, heredera de la orquesta típica del danzón.ver más en el glosario → y boogalooBoogalooLa mezcla de soul y R&B con ritmos latinos que hicieron los jóvenes de Nueva York entre 1966 y 1969, con Joe Cuba, Pete Rodríguez o Joe Bataan, justo antes de la salsa.ver más en el glosario →. El público iba bien vestido y bailaba hasta la madrugada. Uno de los que aprendió a bailar latino en el Chez José fue Joe Bataan, antes de tener su propia banda.
Un restaurante alemán en la calle 86
El CorsoCorsoEl club de la calle 86 de Manhattan que heredó el baile del Palladium en los años setenta.ver más en el glosario → estaba en el 205 East 86th Street, junto a la Tercera Avenida. Abrió en 1927 y hasta el final de la Segunda Guerra Mundial fue un restaurante para los vecinos germano-estadounidenses del barrio. Lo que sonaba allí era «música continental» europea.

En 1968 lo compró Tony Raimone, que llevaba catorce años de cliente. Lo reabrió en mayo con la Glenn Miller Orchestra, dirigida por Buddy DeFranco, y luego con la banda de Lionel Hampton. No fue nadie.
Pete Bonet y la primera noche latina
La solución la trajo Pete Bonet, un cantante nacido en Santurce que acababa de grabar «Soul Drummer» con Ray Barretto. Convenció al dueño de probar una noche latina, contrató a Barretto y llenó el local. Después Pete y su hermano Julio lo llenaron de miércoles a domingo.
- Tito Puente y Machito.
- Eddie Palmieri y Johnny Pacheco.
- José Fajardo y la Orquesta Broadway.
- La Típica Novel y La Sonora Matancera.
El 2 de agosto de 1968 debutó allí la orquesta de doce músicos del propio Bonet, con Louie Ramírez como director musical. Sus arreglos recordaban el sonido de Puente. Los Bonet abrieron también los lunes y le quitaron público a las noches de latin jazz del Village Gate. Cuando el Chez José cerró en 1970, el Corso quedó como el club de referencia.
Entrar en su cartel no era fácil. Sin un disco reciente era casi imposible conseguir fechas. Pete Bonet le dio doce al timbalero Willie Rosario, pero en 1970 la nueva dirección del local canceló el contrato.
Los miércoles, exhibiciones de baile
Para quien baila, este es el dato que importa. Los miércoles el Corso programaba espectáculos con bailarines conocidos, que hacían exhibiciones de los últimos bailes y de los pasos de moda. Salazar cita a Cuban Pete, Mike Vásquez, Freddie Ríos, Carlos Arroyo y Mike Ramos, entre otros.
Es decir, el club no solo contrataba orquestas. Daba a los bailarines un escenario y un público, en unos años en que el Palladium ya no existía. Allí los pasos se veían, se copiaban y se discutían.
Las grandes orquestas del mambo siguieron pasando por su escenario durante los setenta. Entre 1977 y 1978 Machito tocaba en el Corso con un joven Willie Rodríguez al piano, del que hablamos en otro capítulo.
Tres noches que contó Salazar
Salazar escribía los anuncios del Corso en «Latin New York» con un lema: el hogar del sonido típico. Algunas de esas noches las dejó contadas.
Día de la Madre de 1973
El 13 de mayo de 1973 tocaron la Orquesta Broadway, Ray Barretto y Johnny Pacheco. Eddie Zervigón, flautista y director de la Broadway, entusiasmó a la sala con «Pa' Africa».
El sonido eléctrico de Eddie Palmieri
En agosto de 1973 el local se llenó para oír el nuevo sonido de Palmieri. El público se apiñaba en cinco filas en semicírculo delante del escenario. Palmieri tocaba el montunoMontunoDos cosas: la parte de la canción en la que el coro repite una frase y el cantante improvisa encima, y la figura repetitiva que toca el piano.ver más en el glosario → de «Pa' Huele» con la cabeza alzada y los ojos cerrados. Siguieron un solo de violín amplificado de Alfredo de la Fé de tres minutos, la flauta de Mario Rivera y un solo de bajo de Andy González. Para Salazar sonó mejor que en el disco.
Puente y Vicentico, juntos otra vez
Su noche favorita fue el 18 de abril de 1975. Tito Puente y el cantante Vicentico Valdés se habían separado en 1954 por un malentendido, veintiún años antes. Según Machito y Miguelito Valdés, el Puente de mediados de los setenta había madurado y quería compartir cartel con Tito Rodríguez y con Vicentico. A la una de la madrugada, tras el conjunto de Pacheco, se encendieron las luces y el presentador dio la bienvenida a Puente tras dos años y medio de ausencia.
Vicentico salió de entre un grupo de mujeres y cantó «Corazón No Llores» y otros boleros. Con «La Gloria Eres Tú» los aplausos taparon la voz. Después llegaron «Babarabatiri» y «Abaniquito», y la sala se vino abajo. Salazar se sintió de vuelta en 1952, con las parejas bailando mejilla con mejilla en el Palladium.
Por qué importa a quien baila on2
El Corso es el puente entre el Palladium y lo que vino después. Mantuvo en el escenario a las orquestas del mambo cuando la música ya empezaba a llamarse salsa, y mantuvo en la pista una costumbre: bailar para que te vieran.
Lo que pasó en su pista en los setenta, con la generación que luego daría forma al on2On2La salsa en línea en la que el paso que cambia de dirección, el break, cae en los tiempos 2 y 6 del compás, con la conga y la campana.ver más en el glosario →, lo contamos en la historia del mambo y en la guía de Eddie Torres.