El Palladium: la casa del mambo y de Tito Puente
El Palladium era una antigua academia de baile de Broadway que se convirtió en la casa del mambo. Allí Puente, Machito y Tito Rodríguez tocaban para una pista llena de los mejores bailarines de la ciudad. Lo que pasaba entre la orquesta y la pista es el origen del estilo que hoy llamamos on2.
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- Abrió el 15 de marzo de 1946 en Broadway con la calle 53, sobre la antigua Alma Dance Studio.
- Los «Big Three» del Palladium fueron Machito, Tito Puente y Tito Rodríguez.
- Desde 1952, según McNeese, la sala programaba solo mambo con las tres grandes orquestas.
- Los miércoles había clase gratuita de mambo, con «Killer Joe» Piro de maestro de ceremonias.
- Una redada en 1961 le costó la licencia de alcohol y la sala cerró en 1966.
De academia de baile a sala latina
El Palladium BallroomPalladiumLa sala de baile de Broadway con la calle 53, en Nueva York, que entre 1948 y 1966 fue la casa del mambo, con las orquestas de Machito, Tito Puente y Tito Rodríguez.ver más en el glosario → abrió el 15 de marzo de 1946 en la esquina de Broadway con la calle 53, sobre lo que había sido la Alma Dance Studio. Era una de esas academias donde los hombres compraban tickets para bailar con chicas contratadas. Su dueño, Tommy Morton, quería llenarla y no lo conseguía.
Contrató a Machito y a Mario Bauzá porque vendían discos y sabían tocar de todo, de foxtrots a boleros. Pero el público que Morton esperaba no vino. Bauzá le preguntó qué le parecía el público negro y latino. Según la anécdota que recoge McNeese, a Morton solo le interesaba un color: el del dinero.
Federico Pagani organizó entonces las matinés del domingo, que llamó Blen Blen Club por una canción de moda. Repartió cupones de descuento en las paradas de metro y autobús de El BarrioEl BarrioEast Harlem, en Manhattan, entre las calles 96 y 125: el barrio de los puertorriqueños de Nueva York desde 1919 y la cuna de su música latina.ver más en el glosario →. El primer domingo había cola a las cuatro de la tarde para ver seis orquestas, con Machito de cabeza de cartel.
Bajar de la calle 110
Hasta entonces los latinos de Harlem rara vez bajaban al centro a bailar su música. Sus salas eran el Park Palace o el Savoy, al norte de la calle 110. El Palladium cambió eso: por primera vez latinos y negros bajaban a Midtown a bailar mambo, y allí se encontraban con italianos, judíos e irlandeses.
Por la sala pasaban también famosos: Sammy Davis Jr., Marlon Brando, Marlene Dietrich, el pintor Jackson Pollock o el poeta Allen Ginsberg. Algunos se subían al escenario a tocar los bongósBongóDos tambores pequeños unidos que se tocan entre las rodillas.ver más en el glosario →. Conviene no idealizarlo, como recuerda Sydney Hutchinson: la sala tenía un perfil de clase media y otros clubes influyeron también en el baile.
Los Big Three
A finales de los cuarenta despegan en el Palladium las tres orquestas que construyeron allí su carrera: Machito y sus Afro-Cubans, Tito Puente y Tito Rodríguez. Según McNeese, desde 1952 la sala adoptó una política de solo mambo con las tres. La noche de Puente era el miércoles, la de las clases.

| Orquesta | Origen | Qué la distinguía |
|---|---|---|
| Machito y sus Afro-Cubans | Cubano, con Mario Bauzá de director musical | Los pioneros: armonías de jazz sobre ritmo cubano. Fueron el modelo de los otros dos. |
| Tito Puente | Puertorriqueño de Nueva York | La percusión al frente, los timbales y el vibráfono, arreglos de metales muy rítmicos. |
| Tito Rodríguez | Puertorriqueño de Santurce | Un gran cantante y bolerista, con una orquesta muy pulida. |
Los dos Titos
Puente y Pablo «Tito» Rodríguez se conocían desde chicos en El Barrio. Puente incluso le escribió arreglos al principio. En los cincuenta los dos dirigían orquestas rivales y el Palladium los enfrentaba a menudo en la misma noche.
La rivalidad era sobre todo amistosa, aunque con piques de cartel y de orgullo. Al público le encantaba: dos orquestas de puertorriqueños compitiendo por la pista mantenían alta la temperatura. Para McNeese, ese duelo hizo crecer el interés por la música latina en toda la ciudad.
Cómo se hablaban la orquesta y la pista
Lo decisivo del Palladium pasó en la pista. Bailarines como Augie y Margo Rodríguez, Pedro «Cuban Pete» Aguilar o los Mambo Aces competían y se copiaban, y construyeron el vocabulario del estilo Nueva YorkOn2La salsa en línea en la que el paso que cambia de dirección, el break, cae en los tiempos 2 y 6 del compás, con la conga y la campana.ver más en el glosario →. Puente contaba que las academias mandaban a sus alumnos al Palladium a aprender mirando, y que él tocaba pensando en quienes bailaban.
La comunicación iba en las dos direcciones. Los músicos miraban la pista para saber cuándo alargar un montunoMontunoDos cosas: la parte de la canción en la que el coro repite una frase y el cantante improvisa encima, y la figura repetitiva que toca el piano.ver más en el glosario → o soltar un mambo de metalesSección de mamboEl momento del arreglo en que entran los metales con frases cortas y potentes, encima del montuno.ver más en el glosario →. Los bailarines respondían a cada repique de timbalTimbalesDos tambores metálicos sobre un soporte, con cencerros y platillo, que se tocan con baquetas.ver más en el glosario → con una figura.
«Entonces los bailarines tenían comunicación con la orquesta. Era de tú a tú. No lo volverás a ver». Eddie Palmieri, pianista, en 2002, citado por Hutchinson.
Qué aprende hoy un bailarín de on2 del Palladium
- Se bailaba a la claveClaveEl patrón rítmico de cinco golpes repartidos en dos compases que ordena toda la música de raíz cubana.ver más en el glosario → y a la orquesta, no a un conteo. El conteo vino después.
- En 1953 una revista de baile ya dibujaba el básicoPaso básicoEl paso del que salen todos los demás: tres pasos adelante y tres atrás en dos compases.ver más en el glosario → del mambo en 2-3-4, 6-7-8.
- Los shinesShineSecuencia de pasos que cada uno baila por su cuenta, separados de la pareja, para lucirse con los pies.ver más en el glosario → nacen de responder a la orquesta: el mambo de metales es el momento de soltarse.
- La congaCongaEl tambor alto de una sola membrana que se toca con las manos.ver más en el glosario → marca el tumbaoTumbaoEl patrón que repiten la conga y el bajo.ver más en el glosario → y el 2 lo acompaña: escuchar la percusión era la base.
El final de la sala
En 1961 una redada antidroga le costó al Palladium la licencia para vender alcohol. Fue el principio del final. La sala cerró en 1966, y con ella terminó la época dorada de la música latina en Nueva York.
El baile no murió con la sala, pero se dispersó por los clubes del Bronx y de Manhattan. Puente lo recordaría en 1972 con un tema titulado «Palladium Days». Con ese tema, años después, Eddie y María Torres iban a bailar delante de su orquesta.
Lo que cuenta Max Salazar
Max Salazar cuenta la rivalidad con Tito Rodríguez de forma bastante menos amable que otras fuentes. Para él hubo una ruptura real desde 1951: dejaron de hablarse, ninguno anunciaba al otro, en la radio Puente nunca le nombraba y la guerra por quién iba primero en la marquesina duró años. Cuando Puente añadió dos saxos, Rodríguez hizo lo mismo una semana después; cuando vio el efecto del vibráfonoVibráfonoInstrumento de láminas metálicas con resonadores que suena como un xilófono con eco.ver más en el glosario → de Puente, aprendió a tocarlo. En 1962, cuando el sindicato ordenó darles el mismo cartel, Puente prefirió darse de baja del sindicato.
Salazar recoge también noches memorables: Dizzy Gillespie improvisando sobre «Mambo Birdland» en el escenario, Cal Tjader quedándose de piedra al ver a Puente con el vibráfono en marzo de 1953, o la noche en que la orquesta tuvo que tocar a la vez en el Palladium y en el Manhattan Center, con media banda en cada sitio. Según el libro, la orquesta tocó quince años en el Palladium.