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Del mambo a la salsa

«Salsa» es la etiqueta comercial que desde los años setenta recibió la música afrocaribeña de Nueva York, y el baile la heredó. Pero entre el mambo de los cincuenta y la salsa de academia de hoy cambiaron el espacio, la música, la forma de aprender y el negocio. Esto es lo que cambió y por qué.

Equipo mambero.es · actualizado el

Esta guía sigue sobre todo a Juliet McMains, bailarina e investigadora de danza de la Universidad de Washington, y su libro «SpinningSpinningLa técnica de los giros, sobre todo los dobles y triples.ver más en el glosario → Mambo into Salsa» (Oxford University Press, 2015). Según la autora, es la primera historia del baile de salsa con tanto alcance: Nueva York, Los Ángeles y Miami, de los años cuarenta a hoy. Su pregunta es la que se hace cualquiera que ha bailado con un veterano: ¿por qué lo que bailaban en el PalladiumPalladiumLa sala de baile de Broadway con la calle 53, en Nueva York, que entre 1948 y 1966 fue la casa del mambo, con las orquestas de Machito, Tito Puente y Tito Rodríguez.ver más en el glosario → se parece tan poco a lo que se enseña hoy?

Primero, las palabras

McMains llama «mambo» a lo que se bailaba en los años cuarenta, cincuenta y sesenta, y «salsa» a lo que vino después, cuando la palabra se impuso para la música latina rápida. Pero avisa de que no todo el mundo lo usa así: en Nueva York, muchos de los que bailan el estilo que difundió Eddie Torres lo llaman «mambo», precisamente para distinguirlo de otras salsas. Para no liarse, ella habla de «salsa/mambo de Nueva York» para lo moderno y de «mambo de la era Palladium» para lo antiguo.

En mambero.es usamos «mambo» como Eddie Torres: para el on2On2La salsa en línea en la que el paso que cambia de dirección, el break, cae en los tiempos 2 y 6 del compás, con la conga y la campana.ver más en el glosario → de Nueva York de hoy. Cuando hablamos del de los cincuenta, decimos «mambo del Palladium».

Y lo de «era» no es un capricho. El Palladium fue la sala más famosa, pero no la única donde se hizo ese estilo. El Park Plaza, luego Park Palace, en la calle 110, era el centro del baile latino en Spanish HarlemEl BarrioEast Harlem, en Manhattan, entre las calles 96 y 125: el barrio de los puertorriqueños de Nueva York desde 1919 y la cuna de su música latina.ver más en el glosario →, y el Bronx tenía sus propias salas: el Hunts Point Palace, el Caravana Club, el Tritons o el Tropicana Club. La fama del Palladium tapó a los clubes de los barrios latinos, y por eso McMains prefiere hablar de una época y no de un local.

Cómo se llegó a llamar salsa

La palabra viene de la cocina: la salsa que da sabor a la comida en todo el continente. Se adoptó en los años setenta como etiqueta comercial cómoda, empujada sobre todo por Fania RecordsFaniaEl sello de Jerry Masucci y Johnny Pacheco, fundado en 1964, que convirtió la música latina de Nueva York en la salsa de los setenta y la llevó al mundo con sus All-Stars.ver más en el glosario →, el sello que fundaron en 1964 el dominicano Johnny Pacheco y el abogado italoamericano Jerry Masucci, y que fichó y promocionó a casi todos los músicos de salsa con éxito de esa década.

Dos jóvenes con traje oscuro posando espalda con espalda y señalándose con el pulgar
Willie Colón y Héctor Lavoe en una foto promocional de Fania Records, 1969. Foto: Fania Records · Dominio público

Pero la música no salió de la nada. Sus ingredientes son el jazz afroamericano y tres géneros afrocubanos, el mambo, el son y la rumba, además del danzónDanzónEl baile de salón cubano nacido en Matanzas en 1879.ver más en el glosario → y de la bomba y la plena de Puerto Rico. Y la hicieron muchos a la vez: cubanos y puertorriqueños, pero también afroamericanos, dominicanos, judíos, venezolanos, colombianos o mexicanos. Por eso la salsa se ha vivido como un género panlatino, una forma de ser latino sin tener que elegir país.

De ahí sale también una de las aficiones favoritas de cualquier salsero: discutir de quién es la salsa. McMains recuerda la idea del escritor cubano Antonio Benítez-Rojo, para quien la cultura del Caribe mezcla y vuelve a mezclar sin parar elementos de procedencias distintas. Buscarle a la salsa un único origen es, desde esa idea, un esfuerzo sin salida: nadie puede reclamarla en exclusiva, y por eso la siente suya gente de medio mundo.

Lo que cambió en la pista

El libro arranca con dos bailes seguidos. En el primero, McMains baila en Spanish Harlem con un veterano del Palladium de más de ochenta años: él la mete en un giro cerrado durante todo el montunoMontunoDos cosas: la parte de la canción en la que el coro repite una frase y el cantante improvisa encima, y la figura repetitiva que toca el piano.ver más en el glosario →, la suelta para hacer su propio juego de piesShineSecuencia de pasos que cada uno baila por su cuenta, separados de la pareja, para lucirse con los pies.ver más en el glosario → mientras suena el solo de timbalTimbalesDos tambores metálicos sobre un soporte, con cencerros y platillo, que se tocan con baquetas.ver más en el glosario → y los dos vuelven a encontrarse anticipando el tiempo fuerte. Unos días después baila en Manhattan con un salsero treintañero: cross body leadCross body leadLa figura base de la salsa en línea: el líder abre el carril y la seguidora lo cruza de un lado a otro.ver más en el glosario →, giro doble y una secuencia de vueltas encadenadas que dura un minuto entero antes de soltarse a hacer shines.

Los dos bailes se llaman salsa en el cartel, y los dos le encantan, pero no son el mismo baile. Lo que más nota con su propio cuerpo es la forma: el mambo del Palladium es más circular, y la salsa/mambo de Nueva York de hoy va en línea, dentro de un carrilSalsa en líneaLas salsas, como el on1 y el on2, en las que la pareja se cruza a lo largo de un carril imaginario, a diferencia de la salsa cubana o casino, que gira en círculo.ver más en el glosario →.

Mambo de la era PalladiumSalsa/mambo de Nueva York
ÉpocaFinales de los cuarenta a principios de los sesentaSe codifica en las academias en los noventa
EspacioCircular: giros cerrados alrededor de la parejaLineal: la pareja va y viene por un carril
MúsicaOrquesta en directoSobre todo grabada, pinchada por un DJ
Cómo se aprendeEn la pista, en casa y mirando a los demásEn clase, con conteo, nombres de pasos y temario
Los papelesHombre y mujerLíder y seguidor, sobre todo desde los años 2000

La tesis central del primer capítulo es que dos cosas empujaron ese cambio más que ninguna otra: el paso de la música en directo a la grabada y un ambiente mucho más comercial y competitivo. Con la orquesta delante, el bailarín responde a lo que hacen los músicos esa noche; con un disco, la canción es siempre igual y lo que se puede preparar, ensayar y vender es la secuencia. Esa explicación es nuestra lectura de la tesis, no una cita del libro.

Los setenta: hustle y salsa romántica

Entre el Palladium de los cincuenta y el boom de los noventa hay veinte años que casi nadie cuenta. McMains los dedica un capítulo entero: la música y el baile de salsa evolucionaron juntos en los setenta, al calor de una nueva conciencia política latina, y el hustleHustleEl baile de pareja de la música disco, con muchos giros y portés, que en los años setenta dejó al mambo casi sin bailarines en Nueva York.ver más en el glosario →, el baile de pareja de la época disco, tuvo un papel claveClaveEl patrón rítmico de cinco golpes repartidos en dos compases que ordena toda la música de raíz cubana.ver más en el glosario → en la salsa moderna que ni los historiadores ni los propios salseros suelen reconocer. De esa mezcla, y de la salsa romántica que vino después, sale la salsa de estudio que se fija en las academias en los noventa.

Lo que pasó en esos años con Eddie Torres, el Cheetah y la Fania All Stars lo contamos con detalle en la historia del mambo.

Academia o cocina

Cuando en los noventa nacen las escuelas de salsa, cambia un baile que hasta entonces se aprendía en casa, de la familia. Las academias traen elementos técnicos nuevos, como los patrones de giros complicados, y su visibilidad hace que mucha gente que aprendió en casa sienta que su salsa ya no cuenta. McMains recoge esa queja y pide a los bailarines de academia que respeten las versiones «de cocina». Pero también defiende las academias: son un sitio donde muchos latinos de Estados Unidos construyen una identidad propia mezclando tradiciones.

La lección sirve igual en España: la salsa que baila tu tía en una boda sin saber contar no es una salsa peor. Es otra forma de vivir la misma música.

On1 contra on2: la discusión que no se acaba

¿Se rompe en el primer tiempo o en el segundo? La discusión suele plantearse como una cuestión de bandera: Los Ángeles contra Nueva York, Cuba contra Puerto Rico. McMains sigue el uso de cada tiempo en Nueva York y Los Ángeles hasta la historia del baile en Puerto Rico y en Cuba, y concluye que los datos históricos contradicen a quienes presumen de bailar la salsa más «auténtica». Esas proclamas, dice, sirven sobre todo para vender.

Su propuesta es cambiar la idea de autenticidad: no medir cuánto se parece un baile a lo que se hacía en un momento del pasado, sino valorar una tradición viva, que absorbe ideas nuevas sin dejar de rendir homenaje a lo que hereda. En el libro dibuja los patrones on1On1La salsa en línea en la que el break cae en el 1 y el 5, los tiempos fuertes del compás.ver más en el glosario →, on2, on3 y on4, y distingue el on2 de la era Palladium del on2 de Eddie Torres: no son el mismo.

Los Ángeles: el espectáculo

La salsa de Los Ángeles se reconoce por sus portés de cuello, sus acrobacias y sus ondas de cuerpo. McMains compara técnica y estética de las dos costas y sostiene que esas diferencias expresan la cultura, la población y la historia de cada ciudad. Y aporta un dato que rompe un tópico: muchos rasgos del estilo de Los Ángeles de los noventa vienen de la cultura del baile latino de la ciudad, como poco, desde los años cincuenta.

Cuba y Miami: el casino

El casino tiene su propia historia, desde la época del mambo hasta el siglo XXI, con la timbaTimbaLa música bailable cubana de los años noventa en adelante, con NG La Banda o Los Van Van: más funk y más cambios que la salsa de Nueva York.ver más en el glosario →, el turismo cultural y los exiliados cubanos de Miami, que convirtieron el baile cubano en un producto para el público norteamericano. McMains compara su estética con la de Los Ángeles y Nueva York, y diferencia dos Floridas: el casino cubano del condado de Miami-Dade y la salsa del vecino condado de Broward, mucho más influida por Puerto Rico y Nueva York.

Una gran orquesta con chaquetas claras posando alrededor de un piano, con carteles de Radio Progreso
Beny Moré y su Orquesta Gigante en Radio Progreso, La Habana. Foto promocional de finales de los años cincuenta. Foto: Autor desconocido · Dominio público

Internet y la salsa de congreso

A finales de los noventa la salsa, que se compartía de manera informal en cada ciudad, pasa en pocos años a ser una industria internacional de muchos millones. Internet tiene mucho que ver: los estilos regionales se encuentran, y chocan, en foros, vídeos y congresosCongreso de salsaEvento de varios días con clases, espectáculos y fiestas que reúne a bailarines de todo el mundo.ver más en el glosario →, y de ahí sale un híbrido que McMains llama salsa de congreso.

Para ella no es nada nuevo: los discos, la radio y la televisión ya mezclaron el baile latino antes. Pero ve tres diferencias con el negocio del siglo XX: el baile social sigue en el centro de la industria, las mujeres tienen más sitio en el negocio y se reivindica la herencia africana de la salsa.

Del escenario a la pista, y vuelta

El último capítulo vuelve al principio, pero en el escenario. Los espectáculos de mambo de los cincuenta y sesenta, que casi ningún bailarín de hoy conoce, ya hacían lo que se cree moderno: tomar vocabulario de otros bailes, usar todo el escenario y contar una historia. Hay una paradoja que resume bien el cambio de época: en los cincuenta meter ballet en un show de mambo daba categoría; en los 2000, hacerlo en la salsa de competición hizo que muchos la vieran demasiado parecida al baile de salón para ser salsa de verdad.

La gran diferencia entre las dos épocas vuelve a ser la misma: los shows de mambo se bailaban con orquesta y los de salsa, casi siempre, con música grabada.

Cómo se sabe todo esto

McMains empezó a bailar salsa en septiembre de 1997. Entre 2006 y 2014 hizo más de cien entrevistas a bailarines, profesores, DJ, promotores y músicos con entre diez y sesenta años en el baile latino, y viajó a La Habana, Puerto Rico, Nueva York, el sur de Florida y Los Ángeles. Usó además la colección del bibliotecario musical David Carp, más de doscientas entrevistas a músicos y bailarines de mambo que hoy guarda la Bronx Historical Society, con testimonios de gente que ya había muerto, como Aníbal Vázquez, de los Mambo Aces.

Su advertencia vale para cualquiera que lea historia del mambo: la memoria cambia las fechas de sitio, a veces hasta en diez años, y algunos veteranos que seguían viviendo del baile retocaban su historia. Mike Ramos y Freddie Rios, que actuaban como los Palladium Mambo Legends, daban a entender que bailaban juntos desde 1955. En realidad, desde los cincuenta cada uno había trabajado sobre todo con otras parejas y grupos, y volvieron a juntarse, ya con ese nombre, a principios de los noventa. Y los Mambo Taps y los Cha Cha Taps le aseguraron, cada uno por su lado, que eran los únicos del Palladium que bailaban chachacháChachacháEl ritmo más lento y marcado que creó Enrique Jorrín con la Orquesta América a principios de los cincuenta y que a mediados de esa década le quitó la pista al mambo.ir al glosario → con zapatos de claqué.

Con las películas, lo mismo. Para reconstruir el mambo del Palladium, McMains usó sobre todo dos: «The Spirit Moves», de Mura Dehn, que tiene imágenes rodadas de verdad en el Palladium y otras con sus bailarines en un plató; y «Mambo Madness», que todo el mundo cree rodada en el Palladium pero se filmó en el Palm Gardens, el local que luego fue el Cheetah, donde en 1971 se rodó «Our Latin Thing». Ninguna de las dos tiene un sonido sincronizado con la imagen, así que no sirven para saber qué movimiento iba con qué música.

¿Se puede ver todavía el mambo del Palladium?

Durante su trabajo de campo, entre 2007 y 2011, McMains lo encontró en muy pocos sitios: las noches de los miércoles de «Uptown Salsa», que organizaba Jimmy Delgado en el centro Julia de Burgos, en la avenida Lexington con la calle 106, en Spanish Harlem, y el Gold Coast Ballroom, en el sur de Florida, donde se reunían cada semana veteranos del Palladium de setenta y ochenta años. Son datos de entonces: si vas a Nueva York o a Florida, comprueba antes si siguen en pie.

Mientras, la mejor manera de verlo es a través de sus bailarines. Los tienes, con vídeo, en nuestra guía de bailarines de mambo on2.

Preguntas frecuentes sobre el paso del mambo a la salsa

¿El mambo y la salsa son lo mismo?

No del todo. El mambo es el baile de los años cuarenta a sesenta, con el Palladium de Nueva York como centro; la salsa es el nombre que, desde los setenta, recibió esa música y lo que se bailaba con ella. En Nueva York, muchos llaman hoy «mambo» al on2 de Eddie Torres para distinguirlo de otras salsas, pero el mambo del Palladium era más circular y se bailaba con orquesta en directo.

¿Quién le puso el nombre de salsa?

Ninguna persona en concreto. «Salsa» se impuso en los años setenta como etiqueta comercial para la música afrocaribeña de Nueva York, empujada sobre todo por Fania Records, el sello que fundaron en 1964 Johnny Pacheco y Jerry Masucci. La palabra viene de la salsa de cocina, la que da sabor.

¿Qué es la salsa de congreso?

Es el nombre que la investigadora Juliet McMains da al estilo híbrido que surge cuando, desde finales de los noventa, los estilos regionales (Nueva York, Los Ángeles, Cuba, Puerto Rico) se encuentran en internet y en los congresos internacionales de salsa y empiezan a mezclarse.

¿Qué es el mambo de la era Palladium?

El estilo de mambo que se formó en los clubes latinos de Nueva York entre finales de los años cuarenta y principios de los sesenta. Se dice «era» y no «estilo Palladium» porque también se hacía en otras salas, como el Park Plaza de Spanish Harlem o el Hunts Point Palace del Bronx.

¿Es más auténtico el on2 que el on1?

Según McMains, no hay base histórica para decir que un tiempo sea el auténtico: los datos contradicen a quienes lo afirman, y esas proclamas suelen servir para vender. Propone entender la autenticidad como una tradición viva que incorpora ideas nuevas y respeta lo que hereda.

Fuentes

  1. Juliet McMains. Spinning Mambo into Salsa: Caribbean Dance in Global Commerce. Oxford University Press, 2015.Vista previa del editor: introducción y comienzo del capítulo 1 (pp. 1–28). De ahí salen el uso de «mambo» y «salsa», los clubes de la era Palladium, la tesis de la música grabada, el resumen de los capítulos (hustle, academias, on1 y on2, Los Ángeles, Miami, congresos y escenarios), el método de entrevistas, los Palladium Mambo Legends y las películas «The Spirit Moves» y «Mambo Madness».